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IMSS: Intolerancia a la lactosa se controla con dieta balanceada

La intolerancia a la lactosa es un padecimiento que afecta a tres de cada 10 personas, que la mayoría de las veces lo desconocen y pueden confundir o relacionar con dolores abdominales, problemas de digestión o con un simple trastorno alimenticio.

Así lo informó el coordinar de Prevención y Atención a la Salud del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Campeche, Eduardo Sánchez Mejía, quien destacó que la gente puede aprender a vivir y controlar este padecimiento, con los debidos cuidados que sugiere mantener una dieta balanceada y limitar el consumo de alimentos o bebidas con lactosa.

Señaló que la ingesta de algunos productos lácteos como el queso, leche o mantequilla, provoca alteración en el organismo y complicaciones pocas horas después del consumo, como náuseas, diarrea, gases, cólicos, hinchazón y, en ocasiones, vómitos.

El especialista recomendó a la población derechohabiente acudir a las Unidades de Medicina Familiar (UMF) si presentan síntomas similares después de haber comido o bebido alimentos que contienen lactosa, para ser diagnosticado o se descarte la enfermedad.

“Se aconseja acudir al médico porque la sintomatología puede ser leve o grave, dependiendo de la cantidad de lactosa que se haya consumido y que usualmente uno puede consumir sin tener síntomas, es mejor prevenir para evitar molestias”, aseguró el doctor.

Explicó que este mal se debe a la incapacidad del cuerpo para digerir bien el azúcar de la leche, mala absorción por la ausencia de lactasa, enzima que habita en el intestino delgado y que se encarga de absorber correctamente la lactosa.

Comentó que en cada persona se manifiesta de manera diferente, de ahí la importancia de adaptar o modificar poco a poco la ingesta de estos alimentos para no dañar al organismo.

Agregó que con indicación del médico se puede llevar un tratamiento a base de fármacos para controlar o minimizar síntomas; en casos severos, sustituir productos y consumir, por ejemplo, yogurt con probióticos vivos, es decir, que sea natural y sin pasteurizar, o quesos curados que contienen menos lactosa.

Finalmente, Sánchez Mejía mencionó que las personas en edad avanzada son más propensas a sufrir este trastorno, también, bebés prematuros, pacientes con enfermedades que afecten al intestino delgado o quienes reciben tratamiento a base de radioterapia por cáncer de abdomen.

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