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¿QUIÉN CREÓ “LA CATRINA” Y CUANDO?

José Guadalupe Posada

“La Catrina”, quien está cumpliendo 101 años de existencia, fue creada como un retrato de la miseria y los errores políticos.

“La Catrina” fue creada a la imagen del “catrín”, un hombre elegante y bien vestido, el cual iba a acompañado de alguna dama con las mismas características, este estilo fue clásico de la aristocracia de fines del siglo XIX y principios del XX. José Guadalupe Posada, fue su creador y  nació el 2 de febrero de 1852 en Aguascalientes. Sin embargo, fue Diego Rivera, quien inspirado en el personaje de Posada, creó “La Catrina” como la conocemos hoy, una calavera con ropa elegante, pintada por primera vez en su mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”.

Realizó ilustraciones para el periódico “El Jicote”, “La Patria Ilustrada”, “El Padre Cobos” y “El Ahuizote”, entre muchos otros.

“La Catrina”, quien está cumpliendo 101 años de existencia, fue creada como un retrato de la miseria y los errores políticos, una crítica burlona de la situación del país y de las clases privilegiadas.

Hoy, calaveras vestidas con ropas de gala, bebiendo pulque, montadas a caballo, en fiestas de la alta sociedad o de barrio, son las figuras típicas de la cultura mexicana en el Día de Muertos.

Se volvieron populares entre la población durante los gobiernos de Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz, y se empezaron a reproducir en periódicos llamados de “combate”, por Constantino Escalante, Santiago Hernández, Manuel Manilla y José Guadalupe Posada, quien en sus obras acentuaron el carácter festivo y desenfadado del pueblo mexicano.

Posada se convirtió en el creador por excelencia de “calaveras”, donde retrató la esencia de los pesares y alegrías del pueblo que vivía grandes diferencias sociales durante el Porfiriato y apuntó que “La muerte, es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera”.

Bautizada originalmente como “La calavera garbancera”, José Guadalupe Posada realizó un grabado en metal para criticar a quienes eran conocidos precisamente como “garbanceros”, es decir, aquellas personas que tenían sangre indígena pero pretendían ser europeos, renegando de sus raíces y de su cultura.