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EDITORIAL CAMPECHE

  • Los protagonismos en el PRI estatal estarán peleando. Ahora la nueva dirigencia de Víctor Salinas tiene dos sombras que limitarán su camino político y su crecimiento. Roberto Sarmiento, como coordinador de las campañas del PRI en el estado y Ana G. Crisanty que coordinará a Peña Nieto en la entidad. Sarmiento Urbina tendrá en sus manos a 21 candidatos a diputados locales, una campaña al Senado, dos diputaciones federales, 11 alcaldías y 20 juntas municipales. Crisanty se encargará de velar por el destino del candidato del PRI a la presidencia. Entonces usted se preguntará como nosotros, ¿Qué va a hacer Salinas en medio de esto? Con una dirigencia gris como la que encabeza hasta ahora, sus oportunidades de sobresalir son escasas, escasas como el tiempo que le queda en el PRI.

  • La alcaldía de Ciudad del Carmen ya está secuestrada. El secretario de Salud, Enrique Iván González ya se ve sentado en la silla del palacio municipal de la isla. Como si nada más fuese Secretario de aquella parte del estado, el funcionario ex panista, y castigado por la Función Pública Federal a más de 10 años sin ejercer cualquier cargo público por desvío de recursos e influencias en la delegación de Samarnat, solo recorre Carmen y solo tiene ojos y oídos a las demandas que vienen de la isla. Todo por conseguir el voto. Pasando por encima de todo lo que parezca puente. Otro estilo lleva el Secretario de Turismo, Luis Augusto García,  se ve y se percibe que es de otra generación y que está lejos de la política. Sí la candidatura priísta cae en manos de González lo que se está premiando es una carrera profesional con grandes cuestionamientos y una carrera política basada en la traición.

  • La postulación de Karla Hernández de Rosado, es vista como un intento más de Carlos Rosado Ruelas de perpetuarse en el poder. Serán los campechanos del IV distrito los que decidan sí le dan o no el voto a la esposa del cuestionado ex alcalde de Campeche. Ella arrastrará con el triunfo o con el cadáver político de su esposo que se alejó de la política por circunstancias aún sin aclarar. Doña Karla tendrá que restituir el nombre de Ruelas como una persona capaz y confiable. El electorado tendrá que separar sí la apoya a ella o pensará que le ayuda a Rosado Ruelas a cargar con la maleta. Ya será responsabilidad del PAN dejarla que llegue hasta donde quiera.

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