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VERGÜENZA Y FALTA DE DINERO FRENAN SALUD MENTAL

Cerca del 50 por ciento de los universitarios que padecen Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y 80 por ciento de los que sufren depresión no reciben tratamiento, a pesar de que esos padecimientos comienzan entre los 14 y 15 años de edad.

Y entre las principales razones para no atenderse están las dificultades económicas, el desconocimiento de qué hacer o la vergüenza que les supone tener un padecimiento mental.

Éstos son los resultados obtenidos por un estudio realizado por la Universidad Autónoma Metropolitana, campus Cuajimalpa, que se dio a la tarea de diagnosticar los problemas de salud mental en alumnos de primer ingreso, en alianza con el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM) y en coordinación con la Universidad de Harvard.

Al analizar, encuestar y diagnosticar a los universitarios de entre 18 y 19 años, los especialistas del Instituto Nacional de Psiquiatría detectaron que la mayor prevalencia de salud mental estaba en el Déficit de Atención/Hiperactividad, con 14.7 por ciento; 13.3 por ciento con depresión; 5.7 por ciento con trastorno de pánico; 5 por ciento, abuso y dependencia de drogas, y 4.2 por ciento, dependencia de alcohol.

Académicos y médicos de la salud mental también pudieron detectar en los jóvenes que aunque la edad de iniciación para los padecimientos comienza entre los 14 y 15 años, al llegar a la universidad la mayoría de quienes padecen trastornos continúan sin recibir un tratamiento.

De acuerdo con la encuesta World Mental Health Surveys Consortium, quien sufre algún trastorno mental tarda hasta 14 años para buscar un tratamiento en México, cuando en naciones como Colombia les toma casi la mitad del tiempo o en Estados Unidos 4 años, mientras que en Bélgica, Holanda o España menos de un año.

Las principales barreras para el uso del servicio médico que se encontraron entre los entrevistados fue el económico, pues la mitad consideró que no tendría los recursos para pagarlo por su cuenta; cuatro de cada 10 no sabía a dónde acudir y un 25 por ciento de los jóvenes confesó que no lo hacía por vergüenza.